El escenario de la movilidad en A Coruña se encuentra en un punto de inflexión tras las recientes declaraciones de su alcaldesa, Inés Rey. En un contexto marcado por la presión del sector del taxi, que ha protagonizado movilizaciones masivas con más de 300 vehículos en las calles, el consistorio coruñés ha optado por un discurso de realismo pragmático. La regidora ha confirmado que la ciudad procederá a regular la actividad de los Vehículos de Transporte con Conductor (VTC), reconociendo abiertamente que estas plataformas ofrecen prestaciones que el taxi actual no logra suministrar.
La decisión del gobierno local responde a una transformación en los hábitos de consumo de los ciudadanos. Según ha detallado Rey, aunque el apoyo institucional al taxi histórico se mantiene, es imposible ignorar que Uber, Bolt o Cabify gozan de una demanda creciente y consolidada. La falta de una ordenanza específica en la ciudad gallega había generado un vacío normativo que ahora el Ayuntamiento busca solventar para garantizar una convivencia organizada entre ambos modelos de transporte.
Desde la perspectiva del inversor y del operador VTC, estas palabras suponen un respaldo a la seguridad jurídica necesaria para operar en el noroeste de España. La regulación no se plantea como una restricción, sino como una 'actualización' necesaria del servicio público. La alcaldesa ha subrayado que la intención es adaptar el transporte a lo que la ciudadanía demanda en 2026, evitando que las disputas gremiales bloqueen la evolución tecnológica y la eficiencia en los desplazamientos urbanos.
Por su parte, el sector del taxi ha manifestado su preocupación por una supuesta caída en el volumen de trabajo y ha exigido un incremento en el régimen sancionador para aquellos vehículos VTC que realicen trayectos urbanos sin cumplir con la normativa vigente. Sin embargo, la postura municipal parece inclinarse hacia la creación de un marco donde la competencia sea el motor de la mejora del servicio, obligando a todos los actores a profesionalizarse y digitalizarse para no perder cuota de mercado.
Este movimiento regulatorio en A Coruña refleja una tendencia que ya hemos visto en otras grandes capitales españolas: el paso de la confrontación a la asimilación normativa. Al reconocer que las VTC dan un servicio diferenciado —basado en la precontratación, el precio cerrado y la trazabilidad digital—, la administración local valida el modelo de negocio de las plataformas tecnológicas frente a las limitaciones funcionales que a veces presenta el taxi convencional.
Desde InnoVTC, valoramos positivamente el anuncio de la alcaldesa Inés Rey, ya que aporta claridad a un mercado que requiere estabilidad para atraer inversiones. La clave del éxito en A Coruña será la redacción de una ordenanza que aproveche las ventajas tecnológicas de las VTC en beneficio de la movilidad sostenible, sin imponer trabas innecesarias que encarezcan el servicio para el usuario final. Consideramos que la convivencia es posible siempre que se priorice la libertad de elección del ciudadano y la modernización de las infraestructuras de transporte.