La tensión entre el sector del taxi y las plataformas de vehículos de transporte con conductor (VTC) en A Coruña ha tomado un nuevo rumbo tras las declaraciones de los principales colectivos vecinales y el propio gobierno local. La alcaldesa, Inés Rey, ha manifestado recientemente que la solución al conflicto no reside exclusivamente en la vía sancionadora —pese a que las multas ya alcanzan los 276.000 euros—, sino en alcanzar una convivencia necesaria. Desde el consistorio se reconoce abiertamente que los servicios VTC están cubriendo una demanda real y creciente que el sector del taxi, por diversas razones operativas, no está logrando absorber en momentos críticos y horarios nocturnos.
Para los habitantes de barrios periféricos como Someso o Novo Mesoiro, la llegada de nuevas alternativas de movilidad no es solo una cuestión de competencia empresarial, sino de supervivencia logística. Luisa Varela, representante de la Federación de Asociaciones Vecinales, ha sido crítica con el estado actual del taxi, instando a los profesionales del sector a 'ponerse las pilas'. Según su testimonio, la falta de disponibilidad en eventos señalados y la necesidad de una modernización en cuanto a limpieza y atención al cliente son factores que empujan directamente a los usuarios hacia las aplicaciones de movilidad.
La situación es especialmente preocupante en zonas como Novo Mesoiro, donde su presidente vecinal, Víctor Lamela, denuncia que ver un taxi en las paradas del barrio es un fenómeno casi anecdótico que ocurre cada seis meses. Para estos vecinos, el debate sobre la regulación de licencias es secundario frente a la imperante necesidad de no quedarse 'tirados'. Los problemas de conectividad afectas incluso a pacientes de tratamientos oncológicos que no encuentran en el bus urbano o en el taxi una solución viable para traslados frecuentes hacia los hospitales, validando cualquier medida que refuerce la oferta de plazas de transporte.
No obstante, el sector VTC no está exento de retos en la ciudad herculina. Colectivos de pensionistas, representados por Juan José Lojo Fandiño, señalan la brecha digital como el principal obstáculo para que las personas mayores accedan a estos servicios. Aunque se están realizando esfuerzos educativos para familiarizar a este segmento con el uso de smartphones, sigue existiendo una fuerte demanda de servicios mínimos garantizados y accesibles que no dependan exclusivamente de una interfaz digital compleja, lo que abre una ventana de oportunidad para que las plataformas VTC mejoren su accesibilidad.
Desde el ámbito turístico y empresarial, el sector del hospedaje también ha puesto el foco en la movilidad como motor económico. Agustín Collazos, presidente de Hospeco, ha subrayado la relevancia de mejorar la experiencia del viajero en el aeropuerto de Alvedro. Un servicio de transporte eficiente y diverso es la primera carta de presentación para el visitante, y la integración de las VTC en los nodos de transporte estratégicos se percibe como una mejora cualitativa necesaria para la imagen de la ciudad.
Desde InnoVTC, observamos que el caso de A Coruña ejemplifica una tendencia nacional: el usuario final prioriza la disponibilidad y la calidad del servicio sobre el modelo de licencia. Para los inversores en el sector VTC, el norte de España se consolida como un mercado con una demanda estructural insatisfecha. La apertura de las administraciones locales a una convivencia regulada, en lugar de una confrontación estéril, asegura que la inversión en licencias VTC siga siendo un activo estratégico con gran potencial de rentabilidad y utilidad social en ciudades que buscan modernizar su tejido de movilidad urbana.