El panorama de la movilidad urbana en España experimenta un movimiento de piezas estratégico con la salida del fondo estadounidense King Street del consejo de administración de Moove Cars. Esta entidad, un referente en la inversión alternativa a nivel global con una cartera que supera los 27.000 millones de dólares, ha decidido dar un paso al costado en el que hasta ahora era el mayor operador de licencias VTC en el territorio nacional. La salida se ha formalizado con el cese de sus tres representantes clave —Nicolás Guardans, Benedict Pearce y Daniel Ehrmann— y la liquidación de las sociedades luxemburguesas Stone Peak Plum I y II, mediante las cuales controlaban el 49% de la compañía.
La reestructuración interna de Moove Cars no se limita solo al adiós de King Street. La compañía ha confirmado una reorganización profunda de su accionariado y una renovación de sus vocales en el órgano de gobierno. Hasta el momento de estos cambios, la estructura de propiedad situaba a Uber con un 30% del capital y a Mirto Spain, vehículo inversor vinculado a figuras de renombre como Jon Riberas y Jaime Castellanos, con un 19%. Esta salida plantea interrogantes sobre el nuevo equilibrio de fuerzas dentro de una empresa que gestiona más de 4.000 licencias y emplea a unas 8.000 personas en más de doce ciudades españolas.
Desde una perspectiva financiera, la vinculación de Moove Cars con Uber sigue siendo un pilar fundamental. La plataforma norteamericana no solo mantiene su participación accionarial, sino que también ha respaldado la operativa del grupo mediante un préstamo de 213 millones de dólares con vencimiento en febrero de 2026. Esta inyección de capital ha permitido a Moove Cars mantener su liderazgo operativo, alcanzando cifras impresionantes como los 20.000 viajes anuales y sumando más de 360 millones de kilómetros recorridos, consolidándose como el principal socio estratégico de Uber en la península.
El contexto competitivo del sector VTC también está en plena ebullición. Mientras Moove Cars reorganiza su cúpula, otros actores como Auro New Transport, donde Uber también participa con un 30%, y Vecttor (propiedad de Cabify), continúan batallando por la cuota de mercado. La salida de un inversor del perfil de King Street, especializado en activos inmobiliarios y escenarios de reestructuración, podría sugerir una fase de madurez del activo o una búsqueda de simplificación en la estructura societaria, eliminando las complejas redes que conectaban con jurisdicciones internacionales de baja fiscalidad.
Para los inversores en el sector VTC, este tipo de movimientos son señales de una profesionalización creciente. La salida de fondos de 'private equity' tras años de presencia suele preceder a una nueva etapa operativa o a una consolidación del mercado bajo menos manos, pero más especializadas. Moove Cars, dirigida por perfiles con experiencia en gestión pública como Manuel Puga, ex de Adif, parece estarse preparando para un nuevo ciclo donde la rentabilidad y la sostenibilidad operativa primen sobre la agresiva expansión inicial financiada por capital riesgo externo.
En InnoVTC, consideramos que la salida de King Street es un proceso natural de rotación de capital que no debilita al sector, sino que lo normaliza. La permanencia de Uber como socio financiero y comercial garantiza la viabilidad a corto plazo del mayor operador de España. No obstante, para los inversores minoristas y titulares de licencias, es crucial observar cómo Moove Cars gestionará su deuda hasta 2026 y de qué manera el nuevo consejo de administración abordará los retos regulatorios locales que siguen marcando la agenda de la movilidad en las grandes urbes españolas.